Por Pedro Pineda*.
Veracruz, Ver.- Los últimos meses han transformado el mundo que conocíamos. A esta altura, ya todos entendemos que esta nueva normalidad que nos había parecido transitoria en un primer momento, llegó para quedarse. Las video llamadas son tanto la nueva forma de hacer negocios como de mantener amistades y lazos familiares. El concepto de “Familia nuclear” vuelve a tomar vigencia. Nuestros hábitos de trabajo, de consumo y recreación han sido transfigurados. Según los modelos predictivos que el departamento de Big Data de nuestra compañía ha creado, esta situación se mantendrá por muchos meses, incluso -sugieren los escenarios más pesimistas- más de un año a partir de hoy.
Los mexicanos ya entendemos que el verdadero golpe aún no llega para nosotros: El golpe económico. México tiene una de las tazas de empleo informal más grande del mundo: Cerca del 60% de los puestos de trabajo son informales, según un informe del FORLAC. Esto significa que más de la mitad del país no puede hacer cuarentena por un mes, mucho menos por un año. ¿Cuántos mexicanos dependen de lo que ganan en el día para sobrevivir?. Este país depende, lamentablemente de que todos nuestros engranajes continúen girando.
Uno de los principales músculos que se esconde detrás de este esfuerza y que alimenta directa e indirectamente a millones de familias mexicanas, es la industria de la Manufactura. México se ha vuelto en la historia reciente, un país fuertemente manufacturero. Esta industria es, me atrevo a decir, la que ha sacado a más mexicanos de la línea de pobreza, y la que más impulsa a la nación hacia las vías del desarrollo social y económico. Preocupantemente, es una de las industrias más afectadas por la pandemia y si los líderes de esta industria no accionan rápido, puede comenzar un efecto domino que nos arrastre hacia un desastre económico.
En mis 15 años de trabajo como consultor tecnológico para algunas de las empresas de Manufactura más grande del país, he visto a la industria dar pasos tímidos y fugaces hacia una modernización y transformación digital. No es fácil digitalizar una industria que depende tanto de la mano de obra, materia prima y precios bajos, pero veníamos haciendo grandes avances, hasta que llegó el Covid 19.
La pandemia obligó a todas las industrias a replegarse, a los empleados a trabajar desde casa y refugiarse en lo virtual. Pero ¿qué sucede con la Manufactura, que no funciona con sus fábricas vacías? ¿Cómo hacer frente a un escenario así sin poner en riesgo la salud de sus empleados y asegurar la continuidad operativa? La respuesta, está en la digitalización de su negocio. Toda estrategia de transformación digital se basa en tres pilares fundamentales: Gente, procesos y tecnología.
En conclusión
Como podemos ver, hay muchos elementos que ajustar para salir adelante en este “new normal”. Nadie espera que las empresas puedan cumplir con todos estos requisitos. Este es el escenario ideal, es la manera de minimizar riesgos y asegurar que podamos atravesar los meses que vienen, que serán quizás los meses más difíciles de la historia reciente de nuestro país. Mi recomendación es no preocuparse, sino ocuparse. Apóyense en socios con fuerte conocimiento técnico, de industria y sobre todo de la cultura e idiosincrasia de México. El siguiente año demostrará cuanto podemos trabajar en conjunto para sacar al país adelante. Espero que sepamos estar a la altura de los desafíos que se avecinan.
*Pedro Pineda. Es consultor de IT y Negocios; se enfoca en desarrollar soluciones innovadoras y a construir la relación con sus clientes. Trabaja hace 14 años en NEORIS y en la actualidad se desempeña como director de la Vertical de Manufactura en México.








