
Por Pedro Cruz.
El auge del nearshoring en México está acelerando la llegada de industrias tecnológicas y de manufactura avanzada; sin embargo, también está evidenciando un reto crítico poco visible: la dependencia logística de insumos estratégicos como la sílica fundida, cuyos tiempos de suministro desde Asia pueden alcanzar entre 28 y 40 días.
Este material, compuesto por dióxido de silicio (SiO₂) de alta pureza, es esencial para la fabricación de semiconductores, paneles solares y componentes de alta precisión. Su uso es clave en procesos industriales de alta temperatura, donde la estabilidad térmica y la baja contaminación son determinantes para garantizar la calidad de los productos finales.
En un contexto donde las industrias operan bajo esquemas just in time, estos tiempos de traslado representan un riesgo operativo significativo. Retrasos en el suministro de sílica fundida pueden impactar directamente la continuidad de líneas de producción en sectores como el electrónico, automotriz y energético.
La presión sobre la cadena de suministro se intensifica ante el crecimiento acelerado de la demanda global. En 2025, el mercado de semiconductores alcanzó los 791,700 millones de dólares, con una proyección que apunta a superar el billón de dólares en 2026, impulsado por tecnologías como inteligencia artificial, centros de datos y vehículos eléctricos. Este crecimiento está incrementando el consumo de materiales de alta pureza necesarios para sostener estos procesos.
Además, la expansión de la industria fotovoltaica añade presión adicional. La fabricación de paneles solares requiere procesos térmicos avanzados para la transformación del silicio, lo que incrementa la demanda de sílica fundida en la cadena productiva.
En México, el impacto es particularmente relevante. Actualmente, el intercambio comercial de productos relacionados con sílica fundida ronda los 87.8 millones de dólares, con una alta dependencia de importaciones provenientes de Asia. En paralelo, estimaciones de Grupo Financiero Monex señalan que el país podría captar hasta 130 mil millones de pesos derivados del nearshoring, principalmente en manufacturas especializadas.
“La relocalización industrial está acelerando la demanda de insumos estratégicos, pero también está evidenciando vulnerabilidades en la cadena de suministro. Materiales como la sílica fundida son indispensables para la manufactura avanzada, y su disponibilidad puede convertirse en un factor crítico para la continuidad operativa”, señaló Alejandro Prieto Huesca, director general de Koprimo.
Más allá del crecimiento industrial, el desafío radica en la capacidad de respuesta logística. Los largos tiempos de importación, sumados a la volatilidad en costos de transporte y a posibles disrupciones globales, obligan a las empresas a replantear sus estrategias de abastecimiento.
“Hoy, la competitividad no solo depende de atraer inversión, sino de garantizar el suministro oportuno de materias primas críticas. Reducir tiempos logísticos y fortalecer la proveeduría regional será clave para consolidar a México como un hub de manufactura avanzada”, añadió Prieto.
En este contexto, el desarrollo de cadenas de suministro más cercanas y resilientes se perfila como un elemento estratégico para capitalizar el nearshoring. La disponibilidad de materiales como la sílica fundida no solo impacta la eficiencia operativa, sino que puede definir la viabilidad de nuevas inversiones en sectores clave.







