
Por Pedro Cruz.
Aunque gran parte de las estrategias de sustentabilidad en la logística refrigerada se han enfocado en iniciativas visibles como la reducción de emisiones, el uso de energías renovables o vehículos eléctricos, entender cómo hacer más sustentable una cadena de frío también implica enfocarse en un factor menos visible, pero igual de determinante: la eficiencia térmica de toda la operación.
Cada excursión de temperatura representa, además de una falla operativa, un riesgo para la integridad del producto, la generación de reposiciones, retrabajos, transporte adicional y un consumo innecesario de energía, elevando también el desperdicio de mercancías. Desde una perspectiva de sustentabilidad, estas incidencias generan emisiones evitables al obligar a descartar productos en cuya fabricación, almacenamiento y distribución ya se invirtieron recursos y energía.
“Es importante entender que, en la logística, la sustentabilidad y la eficiencia térmica son dos caras de la misma moneda. Cada excursión de temperatura no sólo pone en riesgo la calidad del producto, sino que también puede traducirse en desperdicio de recursos, energía y emisiones asociadas a su fabricación, almacenamiento y transporte. Por ello, mientras más preciso y eficiente sea el control de temperatura, menores serán las pérdidas operativas y el impacto ambiental de toda la cadena de suministro”, señala Carlos Humberto Infante y Loya, Fundador y presidente del Consejo de Administración de Kryotec.
Hoy, las empresas enfrentan una presión creciente para cumplir compromisos de “Cero Emisiones Netas” (Net-Zero) y objetivos ESG, al mismo tiempo que aumenta la demanda de productos que requieren condiciones térmicas estrictas. Medicamentos, vacunas, biotecnológicos, alimentos perecederos y otros productos especializados dependen de operaciones logísticas cada vez más complejas, donde cualquier variación de temperatura puede traducirse en desperdicio de recursos y mayores impactos ambientales.
En industrias como farmacéutica, alimentos, biotecnología, salud animal o agroindustria, mantener la integridad térmica de los productos garantiza calidad y cumplimiento regulatorio; pero también puede determinar el nivel de desperdicio y consumo energético, lo que significa que es determinante para fortalecer la sustentabilidad en la logística refrigerada.
De acuerdo con una investigación del Center for Sustainable Systems de la Universidad de Michigan, una infraestructura deficiente de la cadena de frío podría ser responsable de la pérdida de hasta 620 millones de toneladas métricas (MMT) de alimentos, lo que equivale a 1,8 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente anuales.
El estudio también advierte que, en regiones o economías con menor nivel de desarrollo industrial, más del 40% de las pérdidas de alimentos ocurre en las primeras etapas de la cadena de suministro (después de la cosecha y durante el procesamiento) debido, principalmente, a fallas logísticas y a la falta de control térmico adecuado. Esto demuestra que la sustentabilidad en la logística refrigerada depende, también, de la capacidad de mantener condiciones térmicas precisas, eficientes y estables.
La verdadera transformación ocurre cuando las empresas dejan de sobredimensionar sus procesos y comienzan a optimizar sus operaciones logísticas. Para Kryotec, experto en soluciones end-to-end para la cadena de frío, que diseña e implementa estrategias personalizadas, “la sustentabilidad en la logística no se mide solo por las emisiones que se logran reducir, sino también por los productos que se logra preservar. Cada medicamento salvado de una excursión de temperatura evita desperdiciar recursos, energía y emisiones acumuladas a lo largo de toda la cadena de suministro. Todo esto es, probablemente, el indicador más claro de sustentabilidad en la logística farmacéutica refrigerada”.
Pero ¿cómo hacer más sustentable una cadena de frío? El directivo de Kryotec considera que uno de los mayores retos tiene que ver con optimizar la eficiencia térmica durante el almacenamiento y traslado de productos. “Una mejor gestión del frío permite disminuir mermas, extender la vida útil de los productos, reducir devoluciones y minimizar movimientos logísticos innecesarios. Todo ello se traduce en menores emisiones indirectas, menor consumo de combustible y un uso más eficiente de la infraestructura refrigerada”, añade.
Y ¿cómo mantener el control de temperatura en la cadena de frío para impulsar la sustentabilidad? Infante y Loya destaca la necesidad de adoptar modelos mucho más integrales para la gestión de productos sensibles a la temperatura. Más que reaccionar ante desviaciones térmicas una vez que ocurren, el enfoque debe centrarse en anticiparlas mediante monitoreo en tiempo real, análisis y una gestión integral de la cadena de frío que brinde visibilidad, control y trazabilidad en cada etapa del proceso.







