Lorena Fuster.
Veracruz, Ver.-Un día como hoy, pero de hace 45 años, el transportista de Carolina del Norte, Malcom McLean, utilizó por primera vez un contenedor o Teu (por su siglas en inglés).
Con el tiempo, el contenedor no sólo revolucionó el traslado de carga, sino también las operaciones en aduanas, puertos y recintos fiscales.
Hoy, el comercio global potencia el uso del contenedor para ganar competitividad. Ubicación, peso, destino y tipo de carga son datos que deben conocerse para reducir aún más los costos, proteger la mercancía y entregarla ‘justo a tiempo’.
El contenedor llegó a México en 1969. Ahora buques y barcos crecen su tamaño ante el crecimiento del comercio global, factor que aprovechan las navieras para manejar economías de escala y cargar más contenedores en menos viajes.
Esto incide en el tamaño y modernización de las terminales portuarias, ante la demanda de tráfico de contenedores que superaron la capacidad de las instalaciones existentes, ejemplo de esto es la modernización en los puertos de Veracruz y Lázaro Cárdenas.
El puerto mexicano que más contenedores moviliza es Manzanillo que está a la vanguardia con grúas de pórtico más grandes y rápidas, así como infraestructura informática eficiente para el manejo de contenedores.
La llegada de los Reefer, o contenedores refrigerados, implicó la instalación de conexiones trifásicas tanto en el buque como en la terminal y en el transporte carretero, exigió la instalación de un generador externo para la conservación óptima de alimentos.
Contenedor ha sido clave en la cadena de suministro. Ahora con el sistemas de rastreo de carga, dispositivos satelitales como GPS (Global Positioning System) o sistemas de radio frecuencia, RFID (Radio Frequency Identification) facilitan la localización inmediata de la carga, desde el momento en el que salió del puerto de origen, traslado, recorrido hasta el puerto de llegada y de ahí a la ubicación del destinatario final, donde se incorpora a la línea de producción sin necesidad de almacenamiento.







