Madrid, España.- Indra, una de las principales compañías globales de tecnología y consultoría, más allá de ser uno de los principales patrocinadores de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP25), está participando activamente en diferentes ponencias y mesas redondas con el fin de trasladar a los líderes globales, ciudadanos y medios de comunicación cómo la tecnología, lejos de ser un riesgo, puede convertirse en un activo clave en la lucha contra el cambio climático si se enfoca adecuadamente.
Miguel Ángel Gonzalez San Román, director de Infraestructuras, Ciudades y Productos Conectados en Desarrollo de Soluciones Propias de Minsait, compañía de Indra que engloba todos sus negocios de Tecnologías de la Información y Transformación Digital; Íñigo Guevara, director de Instituciones Financieras Internacionales y Multilaterales de Indra; y Rosalía Gil-Albarellos, directora de Medio Ambiente, Agua y Puertos de Prointec, la filial de Indra especializada en ingeniería, arquitectura y consultoría de infraestructuras, urbanismo y medio ambiente, han intervenido en la COP25 en las últimas horas.
En sus intervenciones han realizado una labor divulgativa para concienciar de las posibilidades que ofrecen las últimas tecnologías (inteligencia artificial, Big Data, Internet de las Cosas/IoT, visión satelital, deep learning, analítica, etc.) para combatir el riesgo del cambio climático y proteger el medioambiente. Al margen de las políticas corporativas de la compañía, Indra destaca por haber incluido en su oferta comercial indicadores de sostenibilidad que están contribuyendo, por ejemplo, a mitigar los efectos del cambio climático desde el espacio, a impulsar modelos de movilidad sostenible, a implantar las llamadas ciudades inteligentes (Smart Cities) para que los entornos urbanos sean más habitables y respetuosos con el medio ambiente o a detectar en cuestión de minutos un posible vertido de hidrocarburos en el mar.
Indra lidera algunos de los proyectos europeos más ambiciosos de observación de la Tierra, gestión de la información geoespacial y monitorización climática y medioambiental. La compañía facilita la detección de cambios y riesgos en el entorno, mejora la prevención y la toma de decisiones, y hace posible una respuesta ágil y coordinada ante fenómenos naturales extremos y desastres climáticos. Esta tecnología de Indra ya ha demostrado su efectividad en proyectos desarrollados en Europa, América, Asia y África.
A través de su filial de ingeniería Prointec, persigue que las infraestructuras tengan el menor impacto mediombiental para lo que constantemente trabaja en la mejora de su diseño, con nuevos materiales y tecnologías, y en su adaptación a los nuevos parámetros medioambientales. En la CPO25, Prointec ha mostrado que, en un escenario de concentración urbana, la correcta evolución del diseño de equipamientos, infraestructuras urbanas, bosques urbanos, movilidad, transporte, seguridad, etc. puede suponer un ahorro energético y de recursos muy importante. Por el contrario, si el crecimiento se realiza de forma desordenada, puede provocar un problema de ecológico, social y de salud de consecuencias impredecibles.
En lo que respecta a la gestión del tráfico aéreo, el 85% de los pasajeros de los cinco continentes vuelan gracias al uso de tecnología de Indra y la compañía es un socio clave en el programa SESAR de creación del llamado Cielo Único Europeo, que trabaja para reducir las emisiones por vuelo entre 2012 y 2035 un 10% gracias a la mejora de los sistemas de gestión de tráfico aéreo. A finales de 2019 ya se ha logrado en proyectos con madurez industrializable una reducción de las emisiones de cerca de 150 kg de CO2 por vuelo y en proyectos cercanos a la madurez de industrialización una reducción añadida de las emisiones cercana a 317 Kg de CO2 por vuelo.
Los avanzados simuladores de vuelo de Indra suponen un enorme ahorro en materia de emisiones, dado que hacen posible que pilotos y conductores se entrenen sin apenas impacto ambiental negativo. El nivel de realismo de los simuladores es tal, que las horas de vuelo en los simuladores más avanzados de Indra (Full Flight Simulators-FFS) se valoran como horas de vuelo en un avión real. El uso de estos simuladores FFS contribuye a una mejora ambiental superior a las 500.000 toneladas de CO2 al año. En cuanto a los simuladores de conducción, por ejemplo, los cuatro simuladores de conducción de autobuses desarrollados por Indra para la EMT de Madrid suponen un ahorro de más de 100 toneladas de CO2 al año en el cielo de la capital.
Las soluciones de Indra ya han permitido reducir entre un 15 y un 25% las emisiones contaminantes mensuales en el ferrocarril aplicando la inteligencia artificial y el Big Data. Se ha alcanzado una tasa de puntualidad del 98% en líneas regulares de tren y autobús en los proyectos implantados, fomentando el uso del transporte público. Adicionalmente, Indra ha conseguido reducir un 100 % el papel utilizado en las gestiones portuarias gracias a la tecnología digital de “ventanilla única”. Los sistemas de ticketing que la compañía ha implantado en más de 50 ciudades y que gestionan más de 15 millones de transacciones diarias evolucionan hacia el pago con el teléfono móvil, lo que supondrá una reducción del uso de plástico y papel de hasta un 70% en los próximos años.








