
Pedro Cruz.
Ciudad de México.-El transporte de bebidas alcohólicas es un sector económico fundamental para México. El país no solo es uno de los principales productores y exportadores de cerveza y licores a nivel mundial, sino que también cuenta con una amplia red de distribución nacional que abastece a millones de consumidores y genera miles de empleos. Sin embargo, la seguridad en la cadena logística se enfrenta a importantes desafíos, como el robo de carga.
El robo de carga de alcohol es un problema que va más allá de las pérdidas económicas directas para las empresas transportistas y productoras. Sus efectos se extienden a lo largo de toda la cadena de valor, repercutiendo en la disponibilidad de productos, en los precios que finalmente paga el consumidor. No obstante, la lucha contra este fenómeno delictivo también ha servido de incentivo para la adopción de mejores prácticas, la integración de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de la colaboración entre autoridades y sector privado, generando beneficios para toda la sociedad.
La cerveza es uno de los productos más emblemáticos de la industria mexicana, el cual que también se ha convertido en el objetivo principal de los robos de carga en el país. El informe más reciente de Overhaul, líder global en gestión de riesgos en la cadena de suministro, que analiza el robo de bebidas alcohólicas en el período de enero de 2024 a marzo de 2025, reveló que la cerveza encabeza la lista con el 77% de los casos reportados, muy por encima de los licores (14%) y los vinos (9%). Esta preferencia responde a la alta demanda y facilidad de comercialización de la cerveza en el mercado informal, lo que la convierte en el objetivo principal de los delincuentes.
Esta situación ha llevado a la industria a responder de manera proactiva. Ante la persistencia de los robos de carga y su impacto en la cadena de suministro, las empresas han intensificado sus esfuerzos para proteger sus operaciones y garantizar el abastecimiento de bebidas alcohólicas en el mercado nacional.
El Estado de México emerge como la entidad con mayor incidencia, concentrando una cuarta parte de los robos de bebidas alcohólicas registrados a nivel nacional. Le siguen Puebla, con el 10%; Veracruz, con el 7%, e Hidalgo y Oaxaca, con el 6% cada uno. Estas cifras señalan a estas entidades como puntos estratégicos en los que la vigilancia y la prevención pueden tener un impacto significativo en la reducción de este delito.
Al analizar las regiones, el centro del país sobresale al registrar el 49 % de los robos de bebidas alcohólicas, lo que lo convierte en la zona más vulnerable. El Bajío representa el 24% de los casos, mientras que el sureste y el noreste reportan el 16% y el 10%, respectivamente. Esta distribución geográfica permite identificar rutas prioritarias y centrar los esfuerzos de seguridad en las áreas con mayor actividad logística y tránsito de mercancías.
La industria ha demostrado una notable capacidad de respuesta. En los últimos años, las empresas han invertido en innovación y han adoptado tecnologías de rastreo y monitorización en tiempo real, además de haber fortalecido la capacitación de sus operadores.







